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Del escritorio del pastor—7 de noviembre de 2021

Padre Ray Smith, CMF
Administrador parroquial

Querida familia del Sagrado Corazón,

Esta semana en la iglesia celebramos la Semana Nacional de Concientización Vocacional (7-13 de Noviembre) y es tradicionalmente un tiempo en el que alentamos a los jóvenes a considerar el llamado al sacerdocio o a la vida religiosa. Para todos nosotros, esta semana es un tiempo en que recordamos a nuestros jóvenes que, si Dios los llamara, nosotros los apoyaremos con su llamado. Tantas vocaciones se pierden porque muchos no reciben el apoyo de sus familias. Nuestro futuro como Iglesia depende de ellos.

¿Que podemos hacer como parroquia para ayudar a nuestros jóvenes a encontrar su llamado? Primero, tenemos que darnos un tiempo nosotros mismo para aprender sobre las vocaciones. ¿Conocemos la diferencia entre la vida religiosa y la vida diocesana? ¿Conocemos a algún religioso o sacerdote personalmente? ¿Podemos darnos esta semana un tiempo para buscar en la internet sobre las vocaciones e informarnos más sobre ello? hay cientos de formas de apoyarlos, desde hablar al respecto con ellos, alentarlos a participar de la Jornada Mundial de la Juventud, o invitarlos a asistir a nuestro próximo Congreso en Tulsa. También podemos animar a nuestros hijos a ser servidores, lectores, y ujieres. Podemos pedirles que nos ayuden a formar un nuevo grupo de jóvenes aquí. Podemos asegurarnos de orar por las vocaciones en casa y asegurarnos de que nos acompañan los domingos. Por último, pueden hacerle saber al padre que están interesados en ayudar a promover las vocaciones entre nuestros jóvenes, ya que estamos formando un equipo de promoción vocacional.

Si esta semana es sobre la concientización de todas las vocaciones, eso significa que también debemos mencionar el llamado a casarse en la iglesia. Cuando se toma en cuenta que la tasa de divorcios de los católicos es la mitad de la población general, se puede ver el valor agregado del matrimonio en la Iglesia. Pero la razón para estar casado en la Iglesia, o elegir la vida religiosa / o el sacerdocio, es más para lo que Dios nos ha creado hacer como hermana, hermano, sacerdote o diácono. Si usted o algún joven quisieras hablar más sobre la posibilidad de atender el llamado, no duden en hablar conmigo, ya que mi primera asignación con los claretianos fue como director de vocaciones.

La vocación es simplemente un recordatorio de las palabras de Jesús, “vine para que tengan vida y la tengan en abundancia.” Que podamos ayudar a nuestros hijos a tener toda una vida plena posible.

Con un corazón para la misión,
Fr. Ray