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Del escritorio del pastor—5 de diciembre de 2021


Padre Ray Smith, CMF
Administrador parroquial

Querida familia de Sagrado Corazon,

En Adviento, hay una persona que nos ayuda más que nadie a prepararnos para la venida de Jesús y esa es María. Su camino de fe no solo se encuentra en las lecturas de la misa, sino también se celebra con una de las Festividades más grandes del año como es Nuestra Señora de Guadalupe. Este año, celebraremos por primera vez en el Sagrado Corazón una Novena completa a nuestra Santísima Madre.

Cada novena tiene un propósito y ese propósito es que los fieles conozcan más sobre los santos que veneramos e imitamos. No es solo tiempo para dedicarlo más en oraciones y festivales, es muy importante conocer sus historias, para poder imitar su mensaje y las virtudes de sus vidas.

Este ano durante la Novena a Nuestra Señora de Guadalupe, nos enfocamos en el mensaje que le dio a San Juan Diego,“Constrúyeme una iglesia.” San Francisco escucho un mensaje similar de reconstruir la iglesia en sus sueños. Este es un mensaje nos solo para St. Juan Diego o San Francisco sino para nosotros también. A la luz de lo que paso a nuestra iglesia en los últimos 20 años debido al escándalo de los abusos sexuales y más recientemente por el Coronavirus, estamos llamados a reconstruir la iglesia hoy en día.

La petición de María es una que recibimos en dos niveles. La primera fue que Juan Diego le construyera una iglesia física, en su nombre, pero no para ella. Su deseo fue continuar con el mensaje que ella dio en las bodas de Cana: “Hagan lo que él dice.” (Juan 2:3) Las iglesias que construimos, aun cuando tienen su nombre son para la adoración de su Hijo. El mensaje de María es siempre uno que nos señala a su Hijo.

Aquí en el Sagrado Corazón, ya tenemos una iglesia, ¿entonces que es lo que tenemos que construir? En el caso de una iglesia que tiene casi 140 años, siempre hay algo que se necesita reparar u arreglar. Para el próximo año haremos un esfuerzo para arreglar los problemas del techado que persisten en la iglesia, el salón parroquial y edificios de la parroquia.

En segundo lugar, la iglesia son también los miembros que la conforman, lo que llamamos la iglesia doméstica. El llamado de María a construir la iglesia es un llamado a reunir a sus miembros. Este es nuestro gran desafío mientras salimos y entramos a nuevos resurgimientos de virus. Esto es también un desafío cuando nuestra fe la tenemos en piloto automático donde hacemos lo que siempre hemos hecho. Edificar una iglesia es fortalecer nuestra fe ya sea leyendo más las escrituras, asistiendo a la misa más seguido, o sirviendo un poco más en la parroquial.

Si nos tomamos un tiempo extra para construir/reconstruir la iglesia en honor a María, María (y José) escucharan algo que no escucharon en Belén, “Hay espacio en la posada.”

Con un corazón para la misión,
Fr. Ray