/ / Del escritorio del pastor— 31 de julio del 2022

Del escritorio del pastor— 31 de julio del 2022


Padre Ray Smith, CMF
Administrador parroquial

Querida familia de Sagrado Corazon,

Hoy nuestra iglesia celebra la vida y legado de San Ignacio de Loyola (1491-1556).   Es más notablemente conocido  como el fundador de los Jesuitas (Compañía de Jesús), la orden de religiosos más grande del mundo hoy en día (19,000)   St. Ignacio siempre ha sido parte de mi vida ya que me llamo así (mi segundo nombre), también hice mi licenciatura con los Jesuitas en Filadelfia y también nuestro fundador claretiano San Antonio, paso un tiempo en el noviciado jesuita.   

En su ilustre vida, San Ignacio dejo su impacto más significativo en el mundo de la educación católica, dándose cuenta de que la moralidad del mundo dependía de la formación de aquellos que guiaran a otros y por lo tanto el se enfocó en dar una educación bastante equilibrada a este grupo de personas. ¡Sus palabras ayudaron a que tomara mi fe a un nivel más profundo! Una frase que me llego  por primera vez fue su llamado a “ser hombres (y mujeres) de servicio para los demás.”  Estas palabras me llevaron a una vida de servicio que comenzó con el ministerio del campus y me llevo a donde estoy ahora.  Creo que esta orientación centrada en el exterior es el porqué de que los jesuitas se encuentran en todos los rincones del mundo, ya que es apropiada para una iglesia que se llama así misma católica (universal)  

Una de las razones por las que admiro tanto a San Antonio Claret es porque fue capaz de integrar la  filosofía de San Ignacio en nuestra espiritualidad claretiana, y al hacerlo, unió mis dos mundos. Su consejo de “incendiar el mundo” es una de esas frases que me ha inspirado durante décadas. El fuego es hermoso en el sentido de que todo lo que toca, se vuelve hacia sí mismo, y nuestro llamado es incendiar el mundo con el amor de Dios. El fuego del amor no destruye a otro, sino que purifica lo que toca.

Sobre esta idea de servicio, San Ignacio entendió muy bien el balance entre los esfuerzos de Dios y los nuestros cuando dijo. ” Confía como si todo dependiera de Dios, actúa como si todo dependiera de ti” San Antonio lo expresó de otra manera cuando dijo: “Reza a Dios, y rema hacia la orilla”. En pocas palabras, nunca podemos esperar que Dios haga toda la obra, nosotros también tenemos que poner de nuestra parte.

Una última frase ignaciana que me gustaría compartir es: “Si nuestra iglesia no se caracteriza por el cuidado de los pobres, los oprimidos, y los hambrientos, somos culpables de herejía. Nuestra autenticidad no es tanto lo que decimos, sino lo que hacemos. El fenómeno reciente del evangelio de la prosperidad, en la medida en que se centra en lo que obtendré y no tanto en lo que daré, es una traición a nuestro Salvador que se hizo pobre por nosotros (II Corintios 8:9). La Iglesia y el mundo estaban en caos en la época de San Ignacio, pero sus palabras transformaron a ambos y pueden volver a vivir el fuego del amor por los demás.

Con un corazón para la misión,
Padre Ray