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Del escritorio del pastor—19 de septiembre de 2021

Padre Ray Smith, CMF
Administrador parroquial

Querida familia del Sagrado Corazón,

Mientras nos preparamos para la celebración de nuestro Festival de las Naciones en el Sagrado Corazón, ¿Es bueno pensar como compartimos nuestra cultura con los demás? La cultura de uno es como la fe de uno, no es algo que se pueda ver a simple vista, solo puede experimentarse y es una realidad viviente. Y por más difícil que sea poder captar todo lo que significa la cultura de uno, al igual que nuestra fe tenemos un deseo profundo de compartirlo con los demás, y cuando lo hacemos nos sentimos más conectados.

Por fuera los aspectos más fáciles de ver en una cultura son la comida, la música, vestimentas, danzas, y todo lo que tenemos. Las joyas más profundas de nuestra cultura son las formas en que nos ayuda a ver el mundo, a darle sentido, y la forma en que nos sostiene en tiempos difíciles. Esta parte de la cultura solo sucede con la comunicación, la cual se hace más difícil cuando los idiomas son diferentes.

El nivel más profundo de compartir la cultura de uno es tener el valor de hablar con personas que talvez no hablan muy bien su idioma. En el lenguaje de nuestra fe, decimos que se necesita humildad. El ser lo suficientemente humildes como para perdonar a otros por no hablar nuestro idioma perfectamente y ser lo suficientemente sencillos como para reconocer que conocemos muy poco de su idioma comparado con lo que ellos conocen del nuestro. Por esta razón, el compartir las culturas es una actividad muy espiritual si nos ayuda a crecer en la humildad.

Compartir nuestras culturas es algo también profundamente espiritual porque nos recuerda que nuestro único Dios ha bendecido a todas las personas de todas las culturas. Entenderemos mejor a Dios cuando conozcamos como el hablado a través de otros pueblos. Si insistimos en decir que Dios solo habla a través de nuestra cultura, nunca captaremos a Dios tan plenamente como deberíamos. Pensar que Dios solo habla a través de nosotros es una forma de imperialismo espiritual que lamentablemente se ha infiltrado en muchas culturas a través de los siglos.

Estas próximas semanas tendremos la oportunidad de celebrar la gran diversidad de nuestra comunidad, de conocer lo que significa ser un “católico” (universal) y de estar más conectados con nuestro Dios y entre nosotros. Por favor, asegúrense de acompáñanos cada semana y compartir con los demás las cosas buenas que está haciendo aquí en el Sagrado Corazón, donde somos muchas personas, pero un solo corazón.

Todos por Jesús y María,
Fr. Ray