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Del escritorio del pastor—13 de febrero de 2022


Padre Ray Smith, CMF
Administrador parroquial

Querida familia de Sagrado Corazon,

Dia de San Valentín, como la Navidad y la víspera del Dia de Todos los Santos (Halloween), es uno de esos días en que la

historia y la evolución nos ha alejado del verdadero significado y belleza inmensa de nuestra celebración. Mucha gente ya no se siente conectada con este día ya que no están en una relación amorosa o se encuentran haciendo compras obligatorias de flores y chocolates a pesar de que su relación amorosa esta arruinada. Por ello, se merece que volvamos a poner atención a las raíces de esta celebración.

El Dia de San Valentín, en su esencia, es la celebración del Mártir San Valentín, en realidad hubo al menos dos San Valentín, ambos martirizados en el siglo III un 14 de Febrero. El Papa Gelasius dedico esto como su fiesta en 946. Historiadores posteriores, como Butler y Douse, trataron de afirmar que esta festividad mal observada era solo un intento de la Iglesia de borrar la celebración pagana/romana de Lupercalia, la cual estaba llena de fechorías sexuales, pero ellos han sido reprendidos severamente.

En siglos posteriores (durante la Edad Media), la gente común en Inglaterra y Francia notaron como las aves parecían emparejarse en esta época del año y los escritores como Chaucer, Shakespeare, y más tarde Blake, introdujeron las nociones del amor romántico a esta fiesta. Y con el sello distintivo del capitalismo, llegamos a donde estamos hoy, donde gastamos cerca de 210 mil millones de dólares cada año en el nombre del amor.

Es casi un entendimiento universal que el símbolo del día de San Valentín es un corazón. Aunque este fue una inclusión posterior, es el símbolo más apropiado para resumir de qué se trata este día. Dar la vida, como lo hizo San Valentín, requiere una increíble cantidad de coraje, se necesita tener un corazón verdadero. Su motivación, como la de todos los mártires, fue un sacrificio de amor por seguir los pasos de Jesús.

Seguir el sacrificio de Jesús es seguir el amor de Jesús y ese amor, como sabemos mejor que cualquier iglesia, está envuelto en la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Si tuviéramos que tomar el Sagrado Corazón como nuestra imagen del Día de San Valentín, nos daríamos cuenta de que este día es para todos, no solo para los enamorados. Hoy es un día para darnos amor los unos a los otros, pero no simplemente chocolates o flores, sino el verdadero tipo de amor en que estamos dispuestos a dar nuestras vidas por otros, como lo hizo Jesús, como lo hizo San Valentín.

Estos sacrificios pueden ser tan grandes como dar tu vida a otra persona, pero tan simples como dejar que tus hermanos elijan la película. Puede ser tan grandes como dar tu vida para servir a la Iglesia como sacerdote, hermano, hermana o diácono o tan simple como prepararles el desayuno a tus padres. Todos estamos llamados a amar hoy de la misma forma que ama el Sagrado Corazón, de la misma manera que San Valentín y cuando lo hagamos, sabremos que con cada sacrificio que hagamos, nuestros corazones están llenos del mejor de los amores, del más verdadero de los amores, con el amor que nunca nos abandona.

Con un corazón para la misión,
Fr. Ray